Movimientos sociales e internet en México

Publicado originalmente en democraciaAbierta.

La versión original en inglés fue publicada en openMovements, de openDemocracy.

 

 

Hoy no podemos imaginar el mundo sin internet. 23 años atrás no podíamos imaginar el mundo entero con internet, ni a los movimientos sociales, mucho menos que pudiera usarlo un movimiento rural indígena, pero ocurrió. Este artículo reflexiona acerca del vínculo entre internet y los movimientos sociales en México. De entrada, se describen varios casos de movilizaciones y levantamientos, organizaciones transnacionales, así como colectivos activistas locales. Después se identifican en ellos elementos clave sobre internet y la expresión pública y se concluye con una reflexión sobre el poder de las redes.

 

Levantamientos y movilizaciones

El 1 de enero de 1994 entró en vigor el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) en México, Estados Unidos y Canadá, como una conquista neoliberal. Sin embargo, el mismo día una voz se escuchó desde la selva: los Zapatistas se levantaron en armas en Chiapas. En su primera Declaración de la Selva Lacandona —“¡Hoy decimos basta”— buscaron hacer visibles las desigualdades causadas por las políticas neoliberales. Además, ellos situaron su lucha en una arena global.

Internet se fue convirtiendo en su herramienta más importante para ganar solidaridad internacional. Aunque los Zapatistas no tenían acceso a las tecnologías de información y comunicación, un estudiante estadounidense creó el primer sitio web zapatista. Poco tiempo después vinieron otros sitios web, listas de correo y foros de discusión sobre el levantamiento.

El movimiento Zapatista ha estado presente desde entonces[1], a veces en el silencio, a veces en el centro de la atención mediática. En 2005 y 2006, encabezó “La otra campaña”, una iniciativa de participación para el cambio social desde abajo y hacia la izquierda. Recientemente, regresaron a los titulares con la propuesta de tomar parte en las elecciones presidenciales mexicanas de 2018, con una mujer indígena como candidata a la presidencia.

Durante estos años, internet ha jugado un papel importante en varias movilizaciones mexicanas, como #YoSoy132, el Movimiento 5 de Junio, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, No + Sangre, las movilizaciones por Wirikuta y Ayotzinapa, entre otras.

#YoSoy132 emergió en 2012, luego de la participación del entonces candidato presidencial (hoy presidente de México) Enrique Peña Nieto en un foro universitario. Los estudiantes protestaron contra él. Sin embargo, los grandes medios mexicanos presentaron noticias falsas sobre el éxito de Peña Nieto y descalificaron a los manifestantes. En respuesta, los estudiantes hicieron y difundieron el video “131 estudiantes de la Ibero responden”. En pocas horas, más estudiantes de varias universidades expresaron su solidaridad con ellos e iniciaron el movimiento #YoSoy132, primero en internet, mediante hashtags y después en las calles, con manifestaciones en todo el país e, incluso, en el extranjero.

Como otros movimientos sociales contemporáneos, éste combinó la ocupación de lugares con una estrategia digital. Los activistas hicieron uso intensivo de las redes sociodigitales y comenzaron con una fuerte producción en medios digitales. De hecho, organizaron un debate entre los candidatos presidenciales, producido y difundido en línea. En contraste con los debates oficiales, éste involucró la participación ciudadana en línea.

La violencia, la corrupción y la impunidad son problemas arraigados en México. Esto ha sido más visible gracias a varias movilizaciones. El Movimiento 5 de Junio comenzó en 2009 en Hermosillo, como un movimiento de los ciudadanos en demanda de justicia, luego de que 49 bebés murieron y 70 más resultaron heridos en un incendio en la Guardería ABC. Los padres acusaron al gobierno local de negligencia. Optaron tanto por la vía de la protesta —marcharon desde Hermosillo hacia la Ciudad de México— como por la vía de la ley —llevaron el caso a los tribunales y han propuesto una nueva Ley General de Estancias Infantiles. Este grupo ha utilizado la red para expresarse públicamente, mediante un sitio web, Facebook, Twitter y YouTube. La movilización ha seguido active a través de los años, como un memorial doloroso de aquel incendio.

El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad fue una de las movilizaciones más importantes contra la violencia en México. El mandato del presidente Felipe Calderón (2006-2012) se caracterizó por la guerra contra el narcotráfico como estrategia de seguridad. Durante ese periodo, aumentó la violencia entre las fuerzas del Estado (militares y policiales) y los grupos del crimen organizado, de estos grupos entre sí, pero también en contra de los ciudadanos.

Calderón justificó el gran número de muertes de ciudadanos no relacionados con el crimen organizado, llamándoles “daños colaterales”. Uno de esos muertos fue el hijo del poeta mexicano Javier Sicilia, el joven y otros seis amigos fueron asesinados por un cártel del narcotráfico en 2011. Sicilia comenzó entonces un movimiento nacional, cuya expresión más poderosa fue una caravana a través de México y Estados Unidos con el fin de visibilizar la situación de las víctimas y crear un lugar itinerante para el diálogo entre sus familias. El movimiento tuvo una fuerte presencia en internet, nuevamente a través de un sitio web, Facebook y Twitter.

En el mismo año, algunos famosos caricaturistas mexicanos, como Rius, El Fisgón, Helguera, entre otros, comenzaron una movilización digital: No + sangre. La iniciativa fue también una reacción frente a la guerra contra el narcotráfico encabezada por Calderón, con sus desafortunadas consecuencias. Ellos produjeron cartones y los hicieron públicos para ser reproducidos en protestas presenciales, pero también en muros de Facebook y en Twitter, como una expresión digital de desacuerdo con la estrategia de seguridad.

En 2014, hubo un ataque contra estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, algunos fueron asesinados y 43 más fueron desaparecidos. El caso puso en evidencia los vínculos entre la policía local y el crimen organizado. El gobierno mexicano fue cuestionado severamente acerca de los abusos de la policía y los militares contra los derechos humanos, así como sobre la incapacidad de investigar este tipo de casos. Ayotzinapa ha sido el caso más visible, pero no ha sido el único. México tiene un largo historial de violencia del Estado contra la población, como ha ocurrido en los casos de Acteal, Aguas Blancas, Atenco, Tlatlaya y Nochixtlán. Después de la masacre en Ayotzinapa vinieron las expresiones de solidaridad de todo el país y del extranjero, mediante protestas en las calles y en internet.

En los años recientes, hemos sido testigos también de otras experiencias de búsqueda de los desaparecidos, así como de protestas contra las desapariciones, asesinatos y feminicidios en México, tales como #TodosSomosJorgeyJavier en Monterrey o Andrea Nohemí en Aguascalientes. En estos casos, los líderes emplearon las redes sociodigitales para convocar gente a las manifestaciones, difundir información sobre las movilizaciones, así como para establecer redes de colaboración en diferentes ciudades y países.

El medio ambiente es otra arena de lucha en México. Desde 2010, varias organizaciones se reunieron para formar el Frente en Defensa de Wirikuta. El gobierno mexicano autorizó a una corporación minera canadiense para la búsqueda y explotación de plata y otros metales en un territorio que incluye Wirikuta, la cual es a la vez un área natural protegida y una zona sagrada para la comunidad Wixárika. El proyecto minero viola las leyes mexicanas y amenaza el medio ambiente, el derecho al agua y a la salud, así como los derechos de los pueblos indígenas y su cosmogonía. En 2013, tras las movilizaciones nacionales y transnacionales, el proyecto fue detenido, pero no cancelado completamente. El Frente ha usado internet para difundir información, mediante un sitio web y una página en Facebook.

En 2015, Salvemos Manglar Tajamar comenzó luego de que se usara maquinaria pesada para desmontar un manglar en Cancún. Varios grupos ambientalistas se opusieron a esta iniciativa y denunciaron la muerte de animales (varios de ellos en peligro de extinción) y el daño al medio ambiente. Su estrategia incluyó la lucha en los tribunales y la protesta en línea, las redes sociodigitales les permitieron hacer un llamado a la conciencia internacional acerca de la destrucción.

Tristemente, Tajamar tampoco es un caso único en México. Otros grupos ambientalistas han encabezado movilizaciones en diferentes ciudades, es el caso de SOS Mezquitera La Pona / Salvemos La Pona, quienes luchan contra la urbanización de un área natural protegida en Aguascalientes, y Salvemos el Bosque de la Primavera, quienes enfrentan una situación similar en Guadalajara.

 

Organizaciones transnacionales

Las organizaciones activistas transnacionales, tales como Greenpeace y Amnistía Internacional usan internet como un elemento clave en sus estrategias de comunicación. Mediante sitios web, listas de correo, peticiones en línea, redes sociodigitales y otros recursos, ellos buscan aumentar su visibilidad como organizaciones, así como evidenciar problemas ecológicos o sociales específicos. Ellos combinan sus propias lógicas globales con la localización de sus contenidos y protestas.

Greenpeace tiene líneas globales de acción en torno a océanos, agricultura, entre otros asuntos. En el tema de los océanos, en México se han enfocado en el caso de la vaquita marina y su riesgo de extinción. La campaña sobre agricultura se ha enfocado en la lucha contra Monsanto, porque sus proyectos de maíz transgénico han afectado la biodiversidad y los derechos humanos en la localidad.

Amnistía Internacional tiene líneas globales de acción sobre tortura, población indígena, desaparecidos, entre otros. Estas líneas han sido prioritarias en México, donde Amnistía ha organizado campañas específicas contra la tortura, también para defender los derechos de los indígenas y, especialmente, para luchar contra las desapariciones en ejecuciones extrajudiciales, feminicidios, así como en el secuestro de migrantes mexicanos y centroamericanos que transitan hacia Estados Unidos.

Estas organizaciones transnacionales, además de otras como Oxfam, Artículo 19, Reporteros sin Fronteras, usan intensivamente los medios digitales para difundir sus campañas, especialmente mediante redes sociodigitales, listas de correo y peticiones en línea.

 

Grupos de activismo cotidiano

Las redes digitales han sido también elementos clave para grupos activistas locales basados en experiencias cotidianas en la búsqueda del cambio social. Se trata de colectivos pequeños, ubicados en contextos locales pero globalmente conectados a través de internet. Estos no son tan visibles como las movilizaciones nacionales o las organizaciones transnacionales. Usualmente trabajan a mediano y largo plazo, con actividades rutinarias, en asuntos de derechos humanos, género, educación ambiental, protección animal, consumo sustentable, prácticas culturales, entre otros.

Como he señalado antes, las amenazas contra el medio ambiente son preocupaciones fuertes en México. Varios colectivos trabajan permanentemente en la defensa del medio ambiente mediante acciones cotidianas. Por ejemplo, Conecta Bosques tiene proyectos de reforestación en Guadalajara, mientras Conciencia Ecológica trabaja en educación ambiental en Aguascalientes.

Otros grupos orientan su trabajo a la protección animal, lo cual incluye acciones permanentes de rescate, rehabilitación, puesta en adopción, labores de educación sobre derechos de los animales, así como cabildeo con legisladores y autoridades locales en asuntos de protección animal. Es el caso de Amigos Pro Animal y Gatos para Tod@s en Aguascalientes, Adopta Guadalajara en Guadalajara, Fundación Animare en León, entre otros.

Las preocupaciones por el medio ambiente incluyen también proyectos de transporte sustentable en las ciudades. El ciclismo ha sido promovido como un medio de transporte ecológico, saludable y barato, por grupos como Guadalajara en Bici Movilidad Sustentable en Guadalajara, Bicicálidos / Aguas con la Bici en Aguascalientes, Vida sobre Ruedas en San Luis Potosí, además de otros en distintas ciudades del país.

La búsqueda de un mundo major implica también nuevas formas de pensar el futuro. Libros Vagabundos comenzó en el campamento de #YoSoy132 en Aguascalientes, ofreciendo una biblioteca libre en las calles, así como proyectos y eventos culturales. El objetivo es construir una sociedad más crítica a través de la lectura y otras prácticas culturales. Para ellos, una sociedad crítica tiene el potencial de cambiar el mundo. El proyecto ha sido replicado en más de 30 ciudades en seis países latinoamericanos, todas las conexiones han sido mediante Facebook.

Para estos activistas locales en lo cotidiano, internet es un espacio de libre expresión y un modo de estar conectados con iniciativas similares en todo el mundo. Mientras las organizaciones activistas transnacionales cuentan con profesionales que trabajan en las estrategias de comunicación digital, en los grupos locales la responsabilidad suele asignarse a sus miembros más comprometidos, quienes trabajan en su tiempo libre, aprendiendo sobre la marcha. Ellos usan redes sociodigitales para propósitos de difusión, organización y socialización.

 

Expresión pública, visibilidad y conexiones

Internet es clave para los movimientos sociales, porque es una de las rutas de acceso a la expresión pública, más baratas y fáciles. La red no reemplaza las plazas y calles y tampoco a los medios, sino que provee de un espacio diferentes donde los usuarios pueden difundir sin intermediarios sus visiones del mundo.

Los medios tradicionales siguen siendo espacios importantes en México — más del 90% de los hogares cuentan con televisión, mientras que apenas el 40% de ellos están equipados con internet—. Aunque los medios de comunicación son elementos clave para el espacio público, la mayoría de ellos son empresas privadas. Además, hay tendencias hacia la concentración de la propiedad mediática y, cuando hay muchos medios en pocas manos, la pluralidad está en riesgo. La sociedad civil, por ejemplo, no está suficientemente representada en los medios mexicanos. Las movilizaciones suelen ser invisibilizadas e, incluso, criminalizadas por los medios, enfocándose en los momentos más conflictivos o violentos de las protestas.

Internet es la vía por la cual los activistas se expresan y ganan visibilidad. Mediante la red, exponen problemas locales y los conectan con discusiones globales. También conocen gene que comparte sus preocupaciones y sueños sobre un mundo mejor. La lógica reticular, interactiva y global de internet posibilita estos flujos de información.

En la búsqueda de visibilidad, la viralidad importa. Cuando algunas publicaciones digitales sobre una causa o evento se vuelven virales, la visibilidad se incrementa considerablemente en un periodo muy corto. Por ejemplo, el movimiento #YoSoy132 debe su chispa inicial a un par de acontecimientos que se volvieron virales: El primero cuando los estudiantes protestaron contra Peña Nieto en la Universidad Iberoamericana y compartieron gran cantidad de material en tiempo real, a través de Facebook, Twitter y YouTube. El segundo —y, probablemente, el más importante— cuando publicaron el video “131 estudiantes de la Ibero responden”. Éste fue compartido miles de veces y obtuvo visibilidad internacional para el movimiento. Después de eso, los grandes medios tuvieron que cubrir las protestas.

Internet es también una vía para conectar gente. Mediante internet, los activistas establecen conexiones en diferentes niveles: hacia el interior de los grupos, así como entre diferentes grupos y ciudadanos, local y globalmente. El elemento clave es el modo en que las afinidades operan. La gente comparte intereses, preocupaciones, sueños, esperanzas, estilos de vida y más. Internet es el punto de contacto para los grupos que trabajan permanentemente por alguna causa concreta, pero también lo es cuando converge algún descontento y comienza una nueva movilización. Estas conexiones fueron muy relevantes en el caso del movimiento Zapatista. Incluso cuando ellos no tenían acceso a las tecnologías digitales, otros contribuyeron a comenzar y sostener redes de solidaridad a través de internet y alrededor del mundo.

 

Redes sociales, redes digitales, redes sociodigitales

Hemos de considerar la relación tan profunda entre las redes digitales y sociales. Algunos autores se refieren a ellas como redes sociodigitales, para enfatizar el vínculo entre las redes digitales —con su base tecnológica, algoritmos y lógicas propias —y las redes sociales —con sus contextos concretos, antecedentes, afinidades, preocupaciones y sueños—. El poder de las redes en la era global no se refiere a la tecnología en sí misma o a la sociedad en sí misma, sino al modo en que la tecnología digital se ha vuelto hoy en día una parte constitutiva de nuestra vida social.

No deberíamos ser ingenuos al pensar internet. Reconocer sus posibilidades para la participación democrática no debería oscurecer sus problemas intrínsecos de libertad, privacidad, vigilancia y la brecha digital. Sin embargo, reconocer estos problemas tampoco debería subestimar la relevancia que internet y las redes sociodigitales han tenido para los movimientos sociales en México y en otros países.

Como dije al principio, hoy no podemos imaginar los movimientos sociales contemporáneos y tampoco el mundo sin internet. Sin embargo, el  mundo está cambiando todo el tiempo. Tenemos mucho camino por recorrer y mucho más por aprender.

 

 

 

La autora

Dorismilda Flores-Márquez es profesora-investigadora en la Universidad De La Salle Bajío (México) y co-coordinadora del grupo de investigación sobre tecnologías, internet y sociedad de la información, en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Es doctora en Estudios Científico-Sociales por el ITESO (Guadalajara, 2016).

 

 

 

[1] Si bien el movimiento como tal inició desde 1983, se visibilizó en 1994.

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NETworks: Social movements and the internet in Mexico

Publicado originalmente en openMovements, de openDemocracy.

La versión en español fue publicada en democraciaAbierta.

 

Today we cannot imagine the world without internet. 23 years ago we could not imagine the world with internet, nor the social movements and a rural indigenous movement that utilize it, but it happened. This article reflects on the link between internet and social movements in Mexico. First, I describe some cases of uprisings and mobilizations, transnational organizations, and local activist collectives. Then I point out some key elements about internet and public expression, and conclude reflecting on the power of networks.

 

Uprisings and mobilizations

1 January 1994 was the day that NAFTA (North America Free Trade Agreement) went into force, in Mexico, United States, and Canada, as a neoliberal conquest. But on that same day, a voice emerged in the Mexican jungle: the Zapatistas took up arms in Chiapas. In their first declaration —“Today we say stop!” — they tried to make visible the inequities caused by neoliberal politics. They also situated their struggle in a global arena.

The internet was becoming the most important tool to gain international solidarity. Although in that time the Zapatistas did not have access to ICTs, an American student created the first Zapatista website, and shortly after came up various websites, mailing lists, and discussion forums about the uprising.

The Zapatista movement has been in existence ever since, sometimes in the silence, sometimes in the spotlight. In 2005 and 2006, they led “The other campaign”, an initiative of participation towards social change from below and to the left. Recently, they have made headlines with the proposal of taking part in the 2018 Mexican elections, presenting an indigenous woman as presidential candidate.

During these years, the internet has played a role in many different Mexican mobilisations, such as #YoSoy132, the Movimiento 5 de Junio, the Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, No + Sangre, the mobilisations for Wirikuta and Ayotzinapa, as well as other mobilisations.

#YoSoy132 (I am 132) emerged in 2012, after the participation of then-presidential candidate Enrique Peña Nieto in a university forum. The students protested against him, whilst the Mexican mainstream media presented false news about the achievements of Peña Nieto and rubbished the protesters. As a response, the students made a video: “131 estudiantes de la Ibero responden” (131 Iberoamerican University’s students reply). In just a few hours, more students of various universities expressed their solidarity and started the movement #YoSoy132, first on internet through hashtags and later in the streets, with demonstrations in the whole country and even abroad.

Like other contemporary social movements, it combined the occupation of places and spaces with digital strategy. The activists made intensive use of sociodigital networks and started a strong digital media production. Indeed, they organized a debate between the presidential candidates, produced and streamed online. In contrast to the official debates, this one involved the citizen participation.

Violence, corruption and impunity are entrenched problems in Mexico. Various mobilisations have made them more visible. The Movimiento 5 de Junio (Movement 5 June) emerged in 2009 in Hermosillo. It is a citizen movement demanding justice, after a fire in a nursery killed 49 babies and injured 70 more. Their parents accused the local government of neglect. They took the path of protest, from Hermosillo to Mexico City, and also by way of the law, fighting their case in court and proposing a new law on nurseries. The group have used the internet for public expression through a website, Facebook, Twitter and YouTube. The mobilization remains active over the years, as a painful memorial of that fire.

The Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (Movement for Peace with Justice and Dignity) was one of the most important mobilizations against the violence in Mexico. President Felipe Calderón’s term (2006-2012) was marked by a war on drugs as a security strategy. In this period, violence escalated between state forces (military and police) and organised criminal groups, among different criminal groups, but also against the citizens.

Calderón justified the resulting large number of deaths of citizens not related to criminal groups, calling them “collateral damage”. The son of Mexican poet Javier Sicilia was one of those deaths — killed along with six friends by a drug cartel in 2011. After that, Sicilia started a national movement. The most powerful expression was a caravan through Mexico and the US with the aim of underlining the situation of the victims, and creating an itinerant place for dialogue among their families. The movement had a strong presence on internet, again through a website, Facebook and Twitter.

In the same year, Mexican famous cartoonists such as Rius, El Fisgón, Helguera, among others, started a mediated and digital mobilization: No + sangre (No more blood). The initiative was also a reaction face to the Calderón’s war on drugs and its unfortunate consequences. They produced cartoons and made them public to be reproduced in protests, but also on Facebook walls and Twitter accounts, as a digital expression of disagreement with the security strategy.

In 2014, students from the Normal Rural de Ayotzinapa were attacked, some of them were killed and 43 more were kidnapped. The case made evident the links between the local police and the organized crime. The Mexican government was severely questioned about human rights abuses by police and military forces, as well as the constant failures in research into these cases. Ayotzinapa was the most visible case, but it is not the only one, Mexico has a long story about State violence against civil population, such as the cases of Acteal, Aguas Blancas, Atenco, Tlatlaya, and Nochixtlan. After the shooting in Ayotzinapa, came the expressions of solidarity across the country and across the world, through demonstrations in the streets and on internet.

In recent years, we have also witnessed some other experiences of searching for missing people and protests against those disappearances, murders, and feminicides in Mexico, such as #TodosSomosJorgeyJavier in Monterrey or Andrea Nohemí in Aguascalientes. In those, leaders used sociodigital networks to gather people who support demonstrations, diffusing information about the mobilisation and for collaboration across cities and countries.

The environment is another arena of struggle in Mexico. Since 2010, various organisations joined in the Frente en Defensa de Wirikuta (Front for the Defense of Wirikuta). The Mexican government has authorized a Canadian mining corporation to hunt for silver and other metals in a territory that includes Wirikuta, which is both a protected natural area and a Wixarika sacred area. The mining project violates Mexican laws and also threatens the environment, the right to water and health, and the rights of indigenous people and their cosmogony. In 2013, after national and transnational mobilisations, the project was stopped, but not completely cancelled. The Front use the internet to disseminate information, through a website and a Facebook page.

In 2015, Salvemos Manglar Tajamar (Save Manglar Tajamar) started after heavy machinery was used to clear a mangrove area in Cancun. Various environmentalist groups acted in opposition to this initiative. They denounced the killing of animals (some of them at risk of extinction) and the damage to the environment. Their strategy include fighting in the courts as well as online, and sociodigital networks allowed them to draw international awareness to the destruction.

Sadly, Tajamar is not the only case in Mexico. Environmentalists have led mobilizations in various cities, such as SOS Mezquitera La Pona / Salvemos La Pona (Save La Pona), fighting against the urbanization of a protected natural area in Aguascalientes, and Salvemos el Bosque de la Primavera (Save La Primavera Forest), a similar situation in Guadalajara.

 

Transnational organizations

Transnational activist organizations, such as Greenpeace and Amnesty International use the internet as a key element in their communication strategies. They use websites, mailing lists, e-petitions, sociodigital networks, and other resources, to increase their visibility as organizations and to raise specific ecological or social problems. They combine their own global logics with the localization of contents and protests.

Greenpeace has global lines of action about oceans, agriculture and more. On the theme of oceans, in Mexico they focus on the case of the vaquita and the risk of extinction here. The campaigning on agriculture have focused on the struggle against Monsanto, because of the transgenic corn projects have affected local biodiversity and human rights.

Amnesty International has global lines on torture, indigenous people, disappearances, among others. These have been priorities in Mexico, where Amnesty International have organized specific campaigns to stop torture, to defend the rights of indigenous people and especially to fight against disappearances in extrajudicial executions, feminicides, and the kidnapping of Mexican and Central American migrants in transit to the United States.

These transnational organizations, as well as others like Oxfam, Article 19, Reporters without Borders, make expansive use of digital media to diffuse their campaigns, especially through sociodigital networks, mailing lists and e-petitions.

 

Everyday activist groups

Digital networks have also been a key element for some other collectives, local activist groups based on everyday experiences in the pursuit of social change. These are small collectives, locally based but sometimes globally connected through internet. They are not as visible as national mobilisations, or transnational organisations. They normally work in medium and long-term timeframes, with routine activities on human rights and gender issues, environmental education, animal protection, sustainable consumption, cultural practices and so on.

As I mentioned earlier, the threats against the environment are strong concerns in Mexico. Some collectives work on permanent actions to defend the environment through everyday actions. For example, Conecta Bosques works on reforestation projects in Guadalajara, and Conciencia Ecológica works on environmental education in Aguascalientes.

Other groups work on animal protection, which includes permanent actions on the rescue, rehabilitation and adoption placement, as well as working to educate people about animal rights and lobbying with policymakers and local authorities to protect them. Such is the case of Amigos Pro Animal and Gatos para Tod@s in Aguascalientes, Adopta Guadalajara in Guadalajara, and Fundación Animare in León.

The concerns about the environment involve also projects of sustainable transport in cities. Cycling has been promoted as an ecological, healthy and cheap method of transportation, for example by Guadalajara en Bici Movilidad Sustentable in Guadalajara, Bicicálidos / Aguas con la Bici in Aguascalientes, Vida sobre Ruedas in San Luis Potosí, and some other groups across the country.

The pursuit of a better world includes new ways of thinking about the future. Libros Vagabundos started as an experience in the #YoSoy132 camp in Aguascalientes, offering a free library on the streets, cultural projects and events. The aim is to make a more critical society, through the reading and other cultural practices. They argue that a critical society has the potential to change the world. The project was replicated in more than 30 cities in six Latin American countries: connections all made via Facebook.

For local everyday activists, internet is a free-expression space, and a way for being connected with similar initiatives all over the world. While transnational activist organizations have professionals working on digital communication strategies, in local groups the responsibility is usually assigned to their more engaged members, who work in their free time in an amateur way, learning by doing. They use sociodigital networks for diffusion, organization and socialisation purposes.

 

Public expression, visibility and connections

The internet matters for social movements, because it is one of the cheapest and easiest routes of access to public expression. It does not replace the squares and streets, or even the media, but provides a different space where users can spread their worldviews without intermediaries.

The mainstream media are still an important space in Mexico —over 90 percent of the households are equipped with television, but just 40 percent of the households are equipped with internet—.  Though the mainstream media is a key elements of public space, most outlets are now private enterprises. Additionally, there are trends of media ownership concentration, and when lot of media is in a few hands there is a risk to plurality. Civil society, for example, is underrepresented in Mexican media. Mobilisations are often uncovered, and even criminalised by mainstream media, framing the most conflictual or violent episodes of protests.

Internet is the way activists express themselves and get visibility. Though the world wide web, they can expose local problems and connect them with global discourse. They also meet people who share concerns and dreams about a better world. The networked, interactive and global logic of internet enables the information flows.

In the pursuit of visibility, virality matters. When some digital publications about a cause or an event become viral, visibility escalates in a short period. For example, the #YoSoy132 movement its initial spark to a couple of viral episodes: firstly, when the students protested against Peña Nieto and shared a lot of material in Facebook, Twitter and YouTube, in real time. Secondly (and maybe the most important), when they published the video “131 estudiantes de la Ibero responden”. It was shared thousands of times and got international visibility to the movement. The mainstream media had to cover them after that.

The internet is also the way to connect people. Through internet, activists make connections in different levels: within the groups themselves, with other groups and citizens, locally and all over the world. The key element is the way affinities work. People share interests, concerns, dreams, hopes, lifestyles, and more. The internet is the contact point for groups that are permanently working on a specific cause, but also when the discontent converge and new mobilisations start. These connections were very relevant in the case of the Zapatista movement. Even when they did not have access to digital technologies, others contributed to start and sustain solidarity networks across the internet and across the world.

 

Social networks, digital networks, sociodigital networks

We have to consider the interweaving between digital and social networks. That is the reason why some authors refer to them as sociodigital networks, to highlight the link between digital networks —with their technological base, algorithms and logics— and social networks —with their specific contexts, backgrounds, affinities, concerns, dreams and hopes—. The power of networks in the global age is not about technology itself or society itself, but about the way digital technology is nowadays a constitutive part of our social life.

We should not be naïve about internet. We should recognize that its possibilities for democratic participation should not obscure its intrinsic problems of freedom, privacy, surveillance and the digital divide. But that recognition need not undermine the relevance that the internet and sociodigital networks have had for social movements in Mexico as well as in other countries.

As I said earlier, today we cannot imagine contemporary social movements, or even the world, without internet. But the world is changing all the time. We have so much further to go and so much more to learn.

 

 

The author

Dorismilda Flores-Márquez is associate professor at the Universidad De La Salle Bajío (México) and co-coordinator of the research group on internet, information society and technologies, in the Mexican Association of Communication Researchers. She holds a PhD in Social Sciences (ITESO, Guadalajara, 2016).

 

 

Looking back, looking forward: IAMCR 2016 as a great experience

Publicado originalmente en IAMCR.

iamcr2016

Leicester 2016 was not my first IAMCR Conference, it was the second one after Mexico 2009, and I think both were amazing experiences.

IAMCR is a vibrant community that reflects the production in the communication research field, but also the social engagement of a scholar community. I really admired the position of the association regarding the Turkish colleagues and their difficult situation.

And, of course, I celebrate the IAMCR’s support for emerging scholars from middle and low-income countries, through the travel grants. It contributes both to incorporate emerging scholars to a global discussion and to promote the diversity in IAMCR clearly as an international association.

Why does the incorporation of emerging scholars matter? International conferences are ideal opportunities to learn about ongoing studies and get to know researchers from all over the world, to discuss our studies/methods/perspectives/findings, to get feedback, to network… In sum, to be a community. But scholars need resources to participate in this kind of conferences. In middle and low-income countries, there are never enough resources. These conditions become more acute for younger scholars. My generation (born in the 80s) has experienced the job precariousness in the academic field. Yes, we are a global generation with more opportunities in terms of technology, mobility, and postgraduate education. But we are, simultaneously, a precarious generation in terms of job, family and financial stability. Thus, we need this kind of support.

And why does the support of middle and low-income scholars matter? We cannot be an international association only with scholars from high-income countries, it would imply to preserve the Anglo and Euro-centrism in communication studies as if these were the only possible perspectives. We need different voices and perspectives from all over the world, which in turn mean different theoretical and methodologial frameworks, different questions, different social and academic contexts, but also areas of convergence, in order to refresh the contemporary debates on communication studies.

This year, the travel grant let me participate in the IAMCR Conference. As an emerging scholar from a middle-income country and, at that moment, without a full-time academic position, I was not able to pay for my travel to Leicester. But I got the travel grant, went to Leicester and found people ready to engage in a vibrant discussion about my findings —in th Emerging Scholars Network and in the Community Communication Section— as well as other inspiring studies and scholars. Now I have new contacts, new ideas and a lot of work to do. Therefore, I want to express my gratitude. Thank you very much, IAMCR and, especially, the executive board, for the grant and for make us feel part of this community.

The travel grant is an invaluable support as well as an engagement to support other emerging scholars in the future. Looking forward, it could be interesting for IAMCR to find the way of sustain the dialogue among these scholars, about who we are and how can we collaborate.