Provocaciones de un cartógrafo nocturno

DSC02048

Escuchar en vivo a la bibliografía puede ser muy inspirador. En junio, la Universidad de Guadalajara otorgó el Doctorado Honoris Causa a Jesús Martín Barbero y eso se tradujo en una gran oportunidad para escuchar a esa parte fundamental en la bibliografía sobre comunicación, primero en el acto protocolario en el Paraninfo y, al día siguiente, en una charla más en cortito en el CUCSH. A ésta última, por cierto, Guillermo Orozco tuvo a bien invitar tanto a investigadores consolidados del campo de la comunicación en México como a jóvenes que apenas iniciamos nuestros caminos. Los primeros fueron testigos de la irrupción de este filósofo, con una mirada más densa, en el estudio de la comunicación. Los más jóvenes llegamos a la universidad cuando De los medios a las mediaciones ya era un clásico. Precisamente en esa charla, Jesús Martín Barbero disparó una pregunta sobre la investigación de comunicación: ¿qué tiene que ver lo que a mí me gusta y lo que yo investigo con lo que está sufriendo mi país? La pregunta encierra una crítica a cierto grado de narcisismo en las líneas de investigación en comunicación, a la desvinculación entre la academia y aquellos sectores sociales que estudia, a la burocratización de las universidades. A propósito de la formación de doctorado, Martín Barbero planteó que éste debería ser una experiencia personal enriquecedora y de implicación social. A veces olvidamos esto último en medio de las implacables fechas de entrega de trabajos y avances de investigación, muy seguido caemos en la cuadriculización de la vida académica mientras llenamos formatos para Conacyt, muchas veces perdemos de vista que las estas becas que nos permiten acceder a una formación de alto nivel le cuestan al país. ¿Qué tanto le aportamos?

 

 

 

 

 

Anuncios