El hombre de la opción por los pobres

Siempre he pensado que quienes asisten a un funeral dan una idea más o menos clara del muerto. Las imágenes del funeral del obispo Samuel Ruiz dejan ver ríos de lágrimas en las caras de indígenas de ropas coloridas, le lloran como le llorarían a un papá, le cantan para despedirlo, se acercan al féretro con libertad. La opción por los pobres de Samuel Ruiz no se limitó al discurso. Los pobres para los que vivió ahora lloran su muerte. Descanse en paz.

Foto: Víctor Camacho, La Jornada.
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Baarìa

Tornatore volvió a hacerme llorar… o quizá Morricone… o más bien ambos y todo el equipo. Fui a ver Baarìa y encontré más de lo que esperaba: una película algo larga, llena de detalles, aunque a veces la sentí cortada (como que tanta historia no cabe en tan pocos minutos).
Cuando aparecen los créditos, la voz de Tornatore explica que un artista sólo puede hablar de aquello que conoce y Baarìa, dicen, tiene mucho de autobiográfico. Cuenta las vidas de tres generaciones de italianos -concretamente sicilianos- a través de la vida de los Torrenuova: Cicco, Peppino y Pietro, es decir, el abuelo, el padre y el nieto, idealistas los tres, cada uno para lo suyo.
La historia es dolorosa, con grandes cuestionamientos políticos tejidos entre escenas de la vida cotidiana. Tal vez ahí está la belleza, en lograr conectar la historia -de 1930 a 1980- con las biografías.

Me duele este México rojo

Publicado originalmente en El Cafecito 61 y ahora también en Nuestra aparente rendición.

 

 

When the violence causes silence, we must be mistaken.

The Cranberries, “Zombie”.

 

La primera vez que estuve en Tlatelolco tuve una sensación muy extraña, al estar parada sobre el lugar donde nuestros antepasados indígenas hacían sacrificios humanos y donde ocurrió la masacre de los jóvenes estudiantes en 1968. En muchos momentos de nuestra historia, las manchas de sangre se han acumulado —literal y simbólicamente— en espacios geográficos concretos. Asistimos ahora al enrojecimiento de nuestro mapa, los asesinatos, ya no de individuos sino de grupos de personas, ya no sólo de “delincuentes” sino también de ciudadanos que cometen el grave error de estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado, con las personas equivocadas y se convierten en “daño colateral”. ¿Hasta qué punto es normal? ¿Dónde comienza a ser demasiado?

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Recuerdo mucho una tira de Mafalda, donde ésta señalaba que tenía un enfermo en casa. Se trataba de un mundo recostado, ya que, en palabras de ella: “Le duele el Asia”. Si retomamos esa metáfora, quizá podamos decir que al mundo le duele todo, le duele China y también Birmania, Inglaterra, Haití, Afganistán y más. También le duele México, con sus graves problemas de feminicidios y el incremento en la comisión de delitos relacionados con el crimen organizado, con el olor a miedo y los ríos de sangre y los gritos de ayuda que no son escuchados.

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“Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y la prosperidad de la Unión, y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande”[1], con esas palabras Felipe Calderón tomó protesta como presidente hace casi cuatro años. Alguien no está haciendo bien su trabajo si el bien y la prosperidad se traducen en una supuesta guerra contra el narcotráfico, que ha dejado más destrucción y muerte que soluciones, donde la sensible pérdida de miles de vidas es reducida a un daño colateral. Del otro lado, si la inseguridad y la violencia llevan al silencio y la indiferencia, los ciudadanos —en tanto Nación— no estamos asumiendo nuestros derechos y obligaciones de demandar a nuestros representantes que hagan su trabajo.

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Recientemente fue publicado en Nexos, el artículo “Cómo reducir la violencia en México”, de Eduardo Guerrero Gutiérrez. El autor delinea las tendencias en la violencia en nuestro país desde el año 2001, hace una crítica a la actuación del gobierno mexicano y plantea propuestas concretas de acción. La crítica es clara: “El gobierno federal falló en dos temas cruciales: el diagnóstico del mal y el método para combatirlo. El gobierno supuso, equivocadamente, que las organizaciones criminales no tendrían capacidad para reaccionar ante el asedio gubernamental. Peor aún: el gobierno creyó que él mismo estaba en condiciones de iniciar la guerra en enero de 2007. Este error de cálculo ha implicado enormes costos para el país en términos de vidas humanas y bienestar. El incontrolable aumento de la violencia en varios puntos del país ha propiciado que la estrategia oficial se revierta en contra del gobierno mismo. Junto con la violencia crecen el secuestro y la extorsión, el consumo de drogas y la percepción pública de que la guerra se perdió”[2]. Con frecuencia, el discurso oficial habla del narcotráfico y las organizaciones criminales como si se tratara de una realidad aparte a la que se ataca, pero no se ha reconocido lo que Guerrero Gutiérrez y otros analistas han señalado, la relación entre los “golpes” que el gobierno ha dado con la detención o ejecución de grandes capos y el incremento en los niveles de violencia en la reorganización de las geografías del narco y la reapropiación de territorios.

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En El rechazo de las minorías. Ensayo sobre la geografía de la furia, el antropólogo Arjun Appadurai habla de un contraste entre dos lógicas: la del sistema vertebrado de los estados-nación modernos y la del sistema celular del las redes terroristas. Estas últimas están “conectadas, pero no dirigidas verticalmente; coordinadas, pero notablemente independientes; capaces de dar respuestas sin contar con una estructura centralizada de comunicación; borrosas, pero con claridad”[3]. Quizá sea un error comparar las organizaciones terroristas con el crimen organizado, de entrada, porque aunque existan claras similitudes, hay también muchas diferencias. Sin embargo, quizás esto ayude a entender las fallas en la “guerra” o “lucha” contra el narcotráfico que ha emprendido el gobierno mexicano, porque el enfrentamiento entre sistemas distintos no ha conducido a la añorada tranquilidad, sino a la rearticulación y multiplicación de las organizaciones delictivas.



[1] 500 años de México en documentos (2006, diciembre 1). Toma de protesta de Felipe Calderón como Presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Disponible en: http://www.biblioteca.tv/artman2/publish/2006_413/Toma_de_Protesta_de_Felipe_Calder_n_Hinojosa_como_Presidente_constitucional_de_los_Estados_Unidos_Mexicanos.shtml

[2] Guerrero Gutiérrez, E. (2010, noviembre 3). Cómo reducir la violencia en México. Nexos. Recuperado el 5 de noviembre de 2010, de: http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=1197808. Disponible también en Nuestra aparente rendición: http://nuestraaparenterendicion.blogspot.com/2010/11/eduardo-guerrero-nos-autoriza-publicar.html

[3] Appadurai, A. (2007). El rechazo de las minorías. Ensayo sobre la geografía de la furia. Barcelona: Tusquets.

El poder de los bits: Mark Zuckerberg, Julian Assange y Steve Jobs, personas del año 2010

De mi columna en Razón y Palabra.

 

Todo parecía indicar que Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, sería la “persona del año” (u hombre del año, como dicen muchos), según la revista Time: la votación de los lectores lo dejó en primer lugar[1], su visibilidad mediática en las semanas más recientes había sido muy grande, incluso Time lo comparó con Daniel Ellsberg, quien filtró documentos del Pentágono en tiempos de la guerra de Vietnam. La gran sorpresa llegó cuando la revista optó por una salida políticamente correcta: “por conectar a más de medio billón de personas y mapear las relaciones sociales entre ellas, por crear un nuevo sistema de intercambio de información y por cambiar cómo vivimos nuestras vidas, Mark Elliot Zuckerberg es la persona del año Time 2010”[2]. La publicación señaló que “Zuckerberg es parte de la última generación de seres humanos que recordarán la vida antes de Internet”[3] —recordemos que nació en 1984— y, como creador de Facebook, se le atribuye una revolución en las prácticas de comunicación digital. Pero Time no dejó de mencionar a Julian Assange, como finalista: “en 2010, Wikileaks llegó a ser una fuerza revolucionaria”[4], por haber convertido los secretos en un asunto del dominio público. Incluso hace una comparación entre ellos, a partir de la afirmación de que ninguno de los dos venera la autoridad tradicional: “Zuckerberg y Assange son dos lados de la misma moneda. Ambos expresan un deseo por la apertura y la transparencia”[5].

Le Monde sí se atrevió y nombró “persona del año” a Julian Assange, quien consideran es poseedor de una personalidad controversial, que tiene muchos detractores. Sobre todo, la mención de los editores fue por contribuir al debate sobre la transparencia de una manera radical, según señaló Sylvie Kauffman, la jefa de redacción[6]. En esta elección coincidieron tanto los lectores como los editores del periódico. Como dato adicional, recordemos que Le Monde, junto con The New York Times, The Guardian, El País y Der Spiegel, publicó las filtraciones de WikiLeaks a partir de finales de noviembre de 2010.

Financial Times también hizo su elección de “persona del año”, pero sorpresivamente optó por Steve Jobs, por sus contribuciones al mundo de los negocios, a partir del lanzamiento del iPad en 2010, que compitió en impacto con el iPod y el iPhone, presentados en 2001 y 2007 respectivamente. A esto se suma la lucha contra el cáncer, que enfrentó el CEO de Apple[7].

Ser “persona del año” implica ser alguien con el suficiente poder para haber influido en el mundo durante el año. Esta tradición fue iniciada por la revista Time hace varias décadas y ha sido copiada por otros medios, como los anteriormente mencionados. Llama la atención —al menos a mí— que las “personas del año” elegidas por Time, Le Monde y Financial Times —medios estadounidense, francés y británico, respectivamente— no sean esta vez líderes políticos, sino agentes vinculados al desarrollo, uso y apropiación de las TIC: Mark Zuckerberg como creador de Facebook, que ha significado importantes transformaciones en las prácticas de comunicación digital, pero que ha tenido también un fuerte impacto en términos de negocios; Julian Assange, como fundador de WikiLeaks, que ha puesto en jaque, principal, aunque no exclusivamente, a la diplomacia estadounidense, al revelar información secreta, bajo la consigna de la transparencia radical —“information wants to be free”— y Steve Jobs, como CEO de Apple, cuyas innovaciones en hardware y software han sido punta de lanza para la industria de las TIC. Bien señaló Manuel Castells en su libro más reciente, que “el poder en la sociedad red es el poder de la comunicación”[8].

Los tres, Zuckerberg, Assange y Jobs tienen su lado B. El primero ha enfrentado cuestionamientos por el manejo de la privacidad en Facebook; el segundo es cuestionado por la condición de paralegalidad en la actividad cotidiana de WikiLeaks; el tercero también, por los usos y costumbres tan cerrados de Apple, a diferencia de los esfuerzos por la apertura y el software libre. Obviamente, las innovaciones/transformaciones/contribuciones por las cuales se les nombró “personas del año” no es algo que hayan hecho solos: Facebook, WikiLeaks y Apple son mucho más que Zuckerberg, Assange y Jobs, aunque, ciertamente, son ellos las figuras más visibles y ostentan el poder en esas organizaciones.

El más joven es Zuckerberg, con 26 años, frente a 39 de Assange y 55 de Jobs. En cuanto a educación, Zuckerberg estudió en Harvard, Assange en la Universidad de Melbourne y Jobs en Stanford; ninguno destaca por haber concluido sus estudios universitarios, pero los tres destacan por esfuerzos autodidactas y por cierta genialidad.

Las trayectorias biográficas de los tres son francamente interesantes. La historia de Facebook —y con ella, parte de la vida de Zuckerberg— ya sirvió de inspiración para el libro de Ben Mezrich, The accidental billionaires: The founding of Facebook, a tale of sex, Money, genius, and betrayal; el cual fue adaptado para la película The social network[9]. A Julian Assange le ofrecieron más de un millón de libras a cambio de su autobiografía, lo cual aceptó, según dijo, para cubrir sus gastos legales y sostener a WikiLeaks[10]; muy probablemente se convertirá también en una película. Sobre Steve Jobs se han publicado un par de biografías no autorizadas —iCon: Steve Jobs, the greatest second act in the history of bussiness de Jeffrey S. Young y William L. Simon, así como The second coming of Steve Jobs de Alan Deutschman— y se ha anunciado una autorizada, trabajada por Walter Isaacson[11]. Además, existe la película Pirates of Sillicon Valley, dirigida por Martyn Burke hace más de 10 años, en la cual se aborda la historia de Apple y Microsoft[12].

De cualquier modo, Zuckerberg, Assange y Jobs se han situado en posiciones de poder, a partir de sus motivaciones, habilidades y recursos; de distintos modos, han transformado el mundo y el modo en que comprendemos lo social, la red, el poder. En este sentido, si las “personas del año” se ubican en la tecnología y no en la política formal, he ahí una señal de que la geografía política del mundo se está reconfigurando.


[1] El Mundo (2010, diciembre 13). Julian Assange, personaje del año para los lectores de Time. Disponible en: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/13/comunicacion/1292272367.html

[2] Time (2010, diciembre 15). Person of the year 2010. Mark Zuckerberg. Disponible en: http://www.time.com/time/specials/packages/0,28757,2036683,00.html

[3] Grossman, L. (2010, diciembre 15). Person of the year 2010. Mark Zuckerberg. Time. Disponible en: http://www.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,2036683_2037183_2037185-1,00.html

[4] Gellman, B. (2010, diciembre 15). Runners-up. Julian Assange. Time. Disponible en: http://www.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,2036683_2037118_2037146-1,00.html

[5] Stengel, R. (2010, diciembre 15). Only connect. Time. Disponible en: http://www.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,2036683_2037181,00.html/r:t

[6] Le Monde (2010, diciembre 24). Julian Assange, homme de l’année pour “Le Monde”. Disponible en: http://www.lemonde.fr/documents-wikileaks/article/2010/12/24/julian-assange-homme-de-l-annee-pour-le-monde_1456426_1446239.html

[7] Waters, R. & Menn, J. (2010, diciembre 22). Silicon Valley visionary who put Apple on top. Financial Times. Disponible en: http://www.ft.com/cms/s/0/f01db172-0e06-11e0-86e9-00144feabdc0.html#axzz19YYmmhYL

[8] Castells, M. (2009). Comunicación y poder. Madrid: Alianza Editorial.

[9] The Internet Movie Database (2010). The social network. Disponible en: http://www.imdb.com/title/tt1285016/

[10] Oppenheimer, W. (2010, diciembre 27). Assange vende sus memorias para poder financiar su defensa. El País. Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/internacional/Assange/vende/memorias/poder/financiar/defensa/elpepiint/20101227elpepiint_5/Tes

[11] Stone, B. (2010, febrero 25). Jobs is said to assist with book of his life. The New York Times. Disponible en: http://www.nytimes.com/2010/02/16/technology/companies/16apple.html

[12] The Internet Movie Database (2010). Pirates of Sillicon Valley. Disponible en: http://www.imdb.com/title/tt0168122/