voces calladas

Cada vez hay menos libertad de expresión en Venezuela, resulta que Hugo Chávez ha sacado del aire algunos canales de televisión.

Sacan del aire seis canales en Venezuela (nota de La Jornada).

Chávez cierra la cadena de televisión RCTV (nota de Público).

No es la primera vez que ocurre y, seguramente, no será la última. Lo terrible es que ya ni nos sorprende.

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de nómadas y vidas líquidas

“Las personas que circulan en las proximidades de la cumbre de la pirámide de poder global, individuos para quienes el espacio importa poco y la distancia no supone molestia alguna; son personas que se sienten como en casa en muchos sitios, pero en ninguno en particular. Son tan ligeras, ágiles y volátiles como el comercio y las finanzas cada vez más globalizadas que las ayudaron a nacer y que sostienen su existencia nómada”, eso dijo Bauman en Vida líquida. Lo mismito es perfectamente observable en Up in the air (alguien muy chafa osó traducir ese título como Amor sin escalas).

Lo que se ve en esta película de Jason Reitman es, probablemente, el pretexto para mostrar fragmentos de una realidad mucho más compleja, con crisis, incertidumbres y transformaciones, con un sistema insostenible, con grandes problemáticas públicas y miles de ambigüedades en las vidas privadas, tanto de quienes se aferran a eso que llaman “estabilidad”, como de quienes fluyen y fluyen mientras el tiempo pasa. Up in the air cuestiona todo, lo global, lo íntimo, el sentido de futuro.

Las metáforas de la mochila, las millas, el paréntesis y más, dicen mucho de lo que hemos llegado a ser y del punto hacia donde parecemos dirigirnos. He de decir que vi en imágenes lo que han planteado Bauman, Sennett, Augé, Ortiz, Beck, Giddens, Lechner y otros… y he de confesar que también me vi en la fascinación (no sin dudas) de Ryan (George Clooney) por la movilidad y la ausencia de ataduras.

“La vida líquida es una vida precaria y vivida en condiciones de incertidumbre constante. Las más acuciantes y persistentes preocupaciones que perturban esa vida son las que resultan del temor a que nos tomen desprevenidos, a que no podamos seguir el ritmo de unos acontecimientos que se mueven con gran rapidez, a que nos quedemos rezagados, a no percatarnos de las fechas ‘de caducidad’, a que tengamos que cargar con bienes que ya no resultan deseables, a que pasemos por alto cuándo es necesario que cambiemos de enfoque si no queremos sobrepasar un punto sin retorno”. Sí, otra vez Bauman en Vida líquida.